La reflexión mas elemental incita al hombre sensato a interrogarse acerca del sentido prioritario de su propia vida.
Desentenderse de cuestión tan trascendente y de tales consecuencias practicas seria ciertamente una actitud irresponsable.
Desde luego, tenemos testimonios suficientes de que las gentes de toda el área medioriental antigua se preocuparon seriamente de esta cuestión. Estando como estaban convencidos de que habían sido los dioses quienes habían creado al ser humano, fue cosa lógica que se interesaran por conocer para que le habían creado, lo que equivalía a interrogarse sobre al finalidad básica que tiene la vida humana en este mundo en que se desarrolla. De hecho, entrambos temas -creación del hombre y destino de su vida- se encuentran relacionados estrechamente, lo mismo en los textos mediorientales en general que en los del AT. Mas la primera constatación que emerge del estudio comparativo entre unos y otros textos es que el enfoque que dio el pensamiento bíblico a la cuestión de referencia fue por completo diferente a la que le dieron los demás pueblos de su entorno cultural. Se trata de un dato fundamental, ya que resulto ser decisivo para todos los demás aspectos particulares.
La respuesta global que dieron los pueblos mediorientales a la pregunta sobre el sentido de la vida del hombre fue de índole mítica, actitud inevitable dados los presupuestos ideológicos de los que emergió. En sustancia, aquellas gentes creían que el hombre había sido creado para que, con su trabajo manual, abasteciera a los dioses de las cosas necesarias para su subsistencia; necesidades estas que eran vista como similares en todo a las de cualquier ser humano. En tal convicción coinciden todos los testimonios.
Pasando a precisar un poco las cosas, ¿como se imaginaban aquellas gentes que había ocurrido todo esto? Pensaban que en un primer momento, cuando no existía aun el hombre, los mismos dioses -en rigor, algunos de categoría inferior- habrían tenido que trabajar duro para proveerse de lo necesario para subsistir. A un cierto momento, los dioses se cansaron de tan duro trabajo, por lo que se rebelaron y amenazaron con destronar al gran dios Enlil. Fue entonces cuando este, con otras tres divinidades importantes, celebraron consejo y decidieron crear al hombre para que sustituyera a los dioses en su fatiga, encargando el proyecto y su realización a una divinidad.
Teniendo en cuenta que todo el proceso creativo de un hombre había comenzado a partir de la preocupación por proveer a los dioses en sus necesidades, resulta manifiesto que este modo de enfocar la realidad humana tenia cual trasfondo las ofrendas criticas que creían era necesario dedicar a los dioses para que pudieran subsistir. De lo que se deduce que el destino del hombre era relacionado, ideológicamente y en la practica, con el culto divino y sus ofrendas rituales; es decir, el hombre había sido creado para proveer a los dioses de productos del campo y cuantas otras cosas necesitaban para vivir.